El sector del bingo en Asturias mantiene en 2024 y 2025 un volumen de ventas estable y ligeramente superior al registrado en 2019, último ejercicio antes de la pandemia. Para el ejercicio 2.026, se espera mantener esa estabilidad pero a la baja o con cierta pérdida sobre el año precedente.
Sin embargo, esta estabilidad en ingresos no refleja la situación real del sector. A diferencia de otras actividades, las salas de bingo no pueden trasladar el aumento de costes al precio del producto, lo que provoca una erosión progresiva de los márgenes, tensión financiera y pérdida de competitividad.
En estas condiciones, mantener la rentabilidad solo sería posible incrementando el volumen de ventas, algo que no resulta viable de forma sostenida en un sector maduro y altamente regulado.
Asturias mantiene un impuesto único en España
Asturias es, la única comunidad autónoma que mantiene un impuesto sobre los premios del bingo, con un tipo del 10%. También Murcia, tiene un impuesto de estas características con un tipo del 6%
Históricamente, otras comunidades como Galicia, Andalucía o Baleares también aplicaban este tributo, pero lo fueron eliminando al comprobar su escasa eficiencia recaudatoria y los problemas que generaba para la actividad.
Desigualdad fiscal frente a otros juegos
Actualmente, otros juegos comparables gestionados tanto por operadores privados como públicos no están sujetos a impuestos sobre los premios.
Esto provoca que una misma actividad de ocio reciba un trato fiscal diferente, situando al bingo en una posición de desventaja dentro del propio sector del juego.
Una doble imposición económica
El impuesto sobre premios genera además una doble imposición económica encubierta.
Aunque formalmente lo ingresa la sala de bingo, su coste se repercute al jugador premiado, mientras que el operador ya soporta una carga fiscal significativa a través de:
• tasas de juego
• autorizaciones administrativas
• impuesto de sociedades
• IVA no deducible
• otras obligaciones regulatorias
Un impuesto distorsionador y obsoleto
Desde el punto de vista económico y fiscal, el impuesto sobre premios del bingo presencial presenta varios problemas:
• es distorsionador, porque penaliza solo a esta modalidad de juego
• es regresivo, ya que afecta especialmente a premios pequeños y frecuentes
• es ineficiente, por su limitada capacidad recaudatoria
• es anacrónico, al no existir en la mayoría del territorio nacional
Un obstáculo para la innovación del sector
Además, este modelo fiscal dificulta el desarrollo de nuevas modalidades de juego, como el bingo electrónico o formatos innovadores que podrían modernizar la actividad.
El gravamen sobre los premios invalida el modelo económico de estas alternativas, limitando la evolución tecnológica y empresarial del sector.
Propuesta del sector
El sector propone la eliminación del impuesto sobre los premios del bingo, o alternativamente su reducción a tipo cero, como ya han hecho otras comunidades autónomas como Baleares.
Esta medida permitiría restablecer la neutralidad fiscal, mejorar la competitividad del sector y garantizar la sostenibilidad de una actividad económica que genera empleo y actividad en Asturias.














